
El Street Art proyecta una apariencia de rebeldía e inconformismo que hace que se nos presente como una expresión política. El propio hecho de que, la mayoría de las veces, sea un acto vandálico le da una cierta aura antisistema.
Como sabemos, ser rebelde es algo que vende. Muchas veces el Street Art también es un negocio, pero como somos chicos de clase obrera, que no tenemos fondos de inversiones ni somos rentistas de ningún tipo, nos parece bien que la gente venda lo que hace, pero por esa misma razón lo que jamás aceptaremos es la explotación.
Y es que de eso vamos a hablar: de explotación, y de desnaturalización del street art, que es lo que está tratando de hacer la distribuidora de la película de Banksy (EXIT THROUGH THE GIFT SHOP) en España, pretendiendo que reconocidos artistas urbanos españoles hagan intervenciones de "homenaje" a Banksy, eso si... sin cobrar ni un euro, que bastante pago es asociar la imagen de quién sea a la del gran Banksy (no estamos seguros de que el genio que ha ideado la campaña de marketing renunciara a cobrar por esta magnífica idea).
Asi pues: explotación por un lado, y desnaturalización por otro ya que ¿hay algo más antiBanksy que organizar un homenaje a su anónima figura en la que los graffiteros han de incluir el lema (el título de la película) EXIT THROUGH THE GIFT SHOP en sus acciones? ¿Homenaje? Eso es publicidad pura y dura. La máquina corporativa, tan criticada por Banksy, devora a sus colegas sin piedad.
Un artista anónimo nos ha hecho llegar la carta de invitación para el "evento"....