Casualmente han publicado en la web de la AIGA un texto de Milton Glasser, reputado diseñador de nivel internacional cuya actividad reciente despliega gran contenido social, en el contexto de un seminario sobre propaganda. Digo casualmente porque hace una incipiente y ligera autocrítica ("Como cualquiera involucrado en el negocio de la comunicación, a menudo me encuentro confundido por si soy un agente de propaganda"), cuestión que explícitamente le reprochaba al final del texto "Il dolce far niente" y de forma genérica en "El diseño es malo".
El texto de Glasser está plagado de incorrecciones. Su idea del arte se hace inverosímil por la simplicidad casi infantil y su idea sobre el sistema cognitivo parece, más que nada, producto de la intuición. No obstante, lo que queda es un alegato en contra de la propaganda, que nunca viene mal.
He traducido el texto para propagar el mensaje ideológico y contaminar las vulnerables mentes de los hispanohablantes. Tengan cuidado con las patrañas.

