Hubo un momento en que Madrid se inventó, además con un aire de utopía: una bandera roja con siete estrellas de cinco puntas diseñada por un artista que aún podia creer en un arte social no concreto como Cruz Novillo y un himno, negación de cualquier himno, compuesto por un filosofo anarquista, de nombre Agustín García Calvo.
Hoy periclitada cualquier utopía, negada cualquier posibilidad de inventarse a uno mismo como hizo el mejor alcalde de Madrid, Tierno Galván, capaz de gritar "Viva el Caos" delante del ejército y la diplomacia en una inauguración de artes plásticas (bastante más atrevido que hacer delante de la neoconservadora movida cualquier apología de las drogas:"A colocarse, y el que no esté colocado, que se coloque"), nos debatimos entre la aterradora Esperanza y el triste Simancas. Valga como recuerdo de otros tiempos, que pudieron ser mejores el himno que nos compuso, a los habitantantes de la comunidad de Madrid, Garcia Calvo...
