
Hace ya un tiempo que los medios de comunicación internacionales nos desayunaron con el escándalo Galliano. El famoso diseñador habia hecho gala públicamente de su amor por Hitler. En realidad el escándalo no dejaba de ser otra mercancía más para animar la producción de infoentretenimiento. Ya que el modisto no hacia sino expresar en voz alta lo latente, a saber: que el mundo de la moda no es sino una herramienta de dominación, uno de los peores brazos armados del capitalismo de ficción.
No es cosa nueva. Coco Chanel, interrogada por sus relaciones con la oficialidad nazi -al parecer un regimiento- durante la ocupación francesa, respondió: " Mi corazón es francés, pero mi coño es internacional".
Pero no solo se trata de actitudes privadas como la de Galliano o la de Chanel, sino que de vez en cuando el mismo mundo de la moda es incapaz de resistirse a mostrar su estructura oculta, como pudimos comprobar el año pasado con el desfile de presentación de la colección de Emporio Armani 2011.

Un desfile del que, otro italiano experto también en desfiles, el mismísimo Benito Mussolini, estaría orgulloso. La referencia a los abrigos de cuero de la Gestapo, al uniforme de las SS y a los "camisas negras" fascistas es más que evidente.

A los camisas negras se les podría reprochar muchas cosas, nunca su sentido estético, tan chic.




Francesco Barbaro es otro modisto encantado con la estetización de la política


Recuerda querido lector: FASHION IS FASCISM

Conciso y claro yeah