La obra titulada "245 metros cúbicos" consiste en transformar la sinagoga en una cámara de gas.

Mediante unos tubos se hace llegar a la sinagoga las emisiones de seis motores.

Los visitantes entran a la sala protegidos con una máscara antigas.

Las reacciones no se han hecho esperar:
El escritor judío Ralph Giordano ha hablado de infamia.
Uwe Neumaerker, portavoz de la asociación del Monumento a los Judíos Asesinados en Europa lo considera de mal gusto.
El consejo Central de los Judíos Alemanes: "una ofensa".
Charlotte Knopbloch, presidenta de la comunidad de culto judío en Munich: "una provocación".

El proyecto se inauguró el pasado domingo, dia 12.
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