Fue ayer en el Círculo de Bellas Artes. Durante la reunión se confirmaron todos mis temores, a saber:
— Exaltación de la industria. Desde el diseño industrial, claro, se hablo sin ningún pudor de desarrollo del tejido industrial y el negocio.
— Las habituales quejas como "el empresario no entiende nada de diseño", con las que no comulgo.
— Tomar Barcelona, ciudad hiperdiseñada, como referente.
— Convenio con la Fundación Arte y Derecho para asesoría jurídica en cuestiones de propiedad intelectual, lo que cierra el paso hacia el copyleft y el procomún.
Ante mi oposición la junta se mantuvo abierta y dispuesta a integrar una perspectiva tan atípica dentro del gremio como la mía, así que quizá tenga un eco al fin y al cabo. Para empezar quiero hacerles llegar esta nota.








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